EL FUTURO: LAS SMART CITIES

SMART CITIES

EL FUTURO: LAS SMART CITIES

¿Qué son las Smart Cities?

Este post está dedicado a las Smart Cities o Ciudades Inteligentes, este concepto toma como referencia las ciudades digitales, y tiene como objetivo lograr urbes capaces de abastecer las necesidades básicas de sus habitantes, empresas e instituciones.

El mecanismo para conseguir una meta tan ambiciosa está basado en las tecnologías de la información y de la comunicación, creando un espacio de intercomunicación entre los diferentes agentes que componen una sociedad y de esta manera hacerlos a todos partícipes de su desarrollo.

Las ciudades inteligentes también se denominan ciudades eficientes ya que pretenden dar respuesta a todas sus necesidades basándose en políticas de sostenibilidad, por eso hablamos de un proyecto multidimensional que afecta a todos los ámbitos y actores de la sociedad, incluyendo el sector energético en el que la electricidad será la energía más demandada.

Algunos de los criterios para definir las ciudades inteligentes son:

• El uso de las tecnologías de la información y comunicación por parte de las instituciones para asegurar la transparencia y participación en los servicios.
• Servicios públicos eficientes basados en el uso de energías renovables, mejoras en la obtención, distribución y gestión del agua, así como en la eliminación de residuos.
• Respetar el medio ambiente es fundamental para las Smart Cities, minimizar los niveles de contaminación para garantizar la calidad del aire, aumentando la creación de espacios verdes, y fomentando el reciclaje.
• Se establece que una ciudad inteligente tiene que ser como mínimo de 100.000 habitantes para poder definirla como Smart City.

En anteriores artículos hemos hablado de las redes eléctricas y de las distintas formas de generar electricidad  como, por ejemplo, la energía hidroeléctrica, las centrales hidráulicas y de cómo todas ellas están lejos de los núcleos urbanos siendo necesarios largos tendidos eléctricos para llevarla al consumidor.

Este sistema no es el más eficiente dado que el transporte de la electricidad encarece el precio de la electricidad y conlleva que se pierda electricidad por el camino.

Las Ciudades Inteligentes pretenden acercar los sistemas de energía al consumidor para aprovechar el máximo de la producción y reducir su coste.

Esto es posible gracias a que las energías no generan emisiones y no son nocivas para la salud, pero las centrales hidráulicas o las centrales eólicas aunque puedan estar más cerca de las urbes que las centrales de combustibles fósiles no pueden integrarse en el paisaje urbano, por eso el sistema de generación de energía que éstas ciudades contemplan son los paneles solares.

¿Qué son los paneles solares?

Hay distintos tipos de paneles solares, los fotovoltaicos, los térmicos y los híbridos, pero los más representativos son los paneles solares fotovoltaicos.

Las placas solares fotovoltaicas, como su nombre indica, son estructuras que transforman la luz en electricidad. Un panel solar se compone de diferentes celdas que trabajan en conjunto para producir un campo eléctrico en la placa solar, la energía que se recoge es la electricidad útil.

¿Y cómo funcionan?

Como comentamos en el anterior post, la corriente eléctrica se genera mediante la tensión que provoca el flujo de electrones entre dos polos, en los paneles fotovoltaicos tienen su origen en el efecto fotoeléctrico.

El efecto fotoeléctrico explica cómo la incidencia de las radiaciones electromagnéticas (la luz) sobre un material produce el flujo de electrones necesario para generar una corriente eléctrica.

Esto es posible porque las celdas que componen el panel solar combinan diferentes materiales semiconductores para dotarlos con dos polos, uno con carga positiva y otro con carga negativa, el haz de luz permite que los electrones de cada polo puedan transferirse de uno a otro y de esta manera generar la corriente eléctrica.

El valor de la energía producida se basa en el material receptor, por ejemplo, los metales alcalinos son los menos efectivos, mientras que los materiales más eficaces son el arseniuro de galio y el silicio cristalino, siendo éste el más utilizado ya que es más económico.

Aunque algunas ciudades ya estén implementando este sistema, lo cierto es que en cuanto a la electricidad urbana aún seguimos dependiendo mucho de los sistemas tradicionales, esto es debido a que el consumo de electricidad, sobretodo en grandes ciudades, es muy variable.

Se observan picos y valles del consumo de luz eléctrica según horas determinadas del día.
Si este consumo fuera más uniforme ayudaría a no depender tanto de las fuentes de energía fósiles que actualmente siguen siendo las más usadas, dado que las centrales térmicas o nucleares son capaces de generar rápidamente grandes cantidades de energía para satisfacer un incremento repentino de la demanda.

¿Es posible estabilizar el consumo eléctrico?

La respuesta es que no del todo, ya que cada persona tiene sus horarios y sus hábitos de consumo, pero sería posible reducir la variabilidad si lográramos crear unos hábitos de consumo conjuntos como podría ser el uso de vehículos eléctricos.

Estos podrían cargarse por la noche, periodo en que el consumo eléctrico es inferior, de esta manera el consumo entre las horas punta (diurnas) y las horas valle (nocturnas) se igualarían y se reducirían los aumentos repentinos de la demanda, haciendo que las energías renovables fueran capaces de abastecer el consumo.

En Aura Energía entendemos su responsabilidad como comercializadora de energía verde 100% renovable y queremos formar parte activamente en el desarrollo de las ciudades sostenibles, las ciudades del futuro.