Energía Reactiva

 

Miguel es propietario de una pyme. Como consumidor comprometido con la sostenibilidad y el ahorro energético, en su empresa se hace un uso responsable de los sistemas de climatización e iluminación y se utilizan los electrodomésticos más eficientes del mercado. No obstante, y a pesar de sus esfuerzos por ahorrar, cada mes en su factura se repite un recargo de nombre opaco: “energía reactiva”.

Por lo general, cuando tratamos de reducir la factura de la luz nos fijamos únicamente en la electricidad que gastamos, en la denominada “energía activa”. A grandes rasgos, esta energía es la que consumimos, se expresa en kWh y los consumidores disponen de trucos para ahorrar en ella. Sin embargo, el consumo energético total, también llamado “aparente”, lo determinan dos clases de energía: la activa y la reactiva.

Características de la energía reactiva

En primer lugar, hay que aclarar que la energía reactiva no se consume, sino que la producen los usuarios al emplear determinados tipos de maquinaria. Cuando se hace un uso masivo de aparatos que utilizan bobinas (como motores eléctricos, fluorescentes u ordenadores), se provoca un desfase entre la tensión y la corriente que resulta en la generación de este tipo de potencia.

Como afirma una de las más célebres reglas de la física: “La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”. Por ello, aunque la energía reactiva no produce calor ni trabajo útil, no se puede eliminar, y se transmite a la red de suministro, ocasionando una sobrecarga inútil de la misma.
Para compensar el consiguiente desgaste de la línea, las distribuidoras facturan un importe que se traduce en un recargo en la factura de los consumidores. Para calcular el coste que se aplica a cada cliente, se tiene en cuenta el registro de energía reactiva producida (expresada en kVArh) que efectúa el contador de cada instalación.

¿Cómo reducirla?

El mejor modo de evitar el coste a las empresas que en su factura tienen energía reactiva consiste, lógicamente, en disminuir al máximo esta generación. Para ello, entre otras fórmulas, Aura Energía ofrece la posibilidad de instalar baterías de condensadores que minimizan, o incluso neutralizan, la producción de este tipo de energía.

Por otra parte, Aura Energía asigna un gestor personal gratuito a cada uno de sus clientes, que ofrece un asesoramiento personalizado para reducir al máximo la factura de la luz. Este experto garantiza la optimización de la potencia contratada, monitoriza la demanda y asiste en la instalación de contadores inteligentes, que aportan transparencia, agilidad y eficiencia al suministro.

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