Ahorrar luz y contribuir a la sostenibilidad es ya una realidad gracias, entre otras cosas, a la economía circular y la inversión en bonos verdes que apoyan el cambio hacia una economía eficiente y responsable.

El color verde empieza a tomar protagonismo en el sector empresarial. Ya no solo por favorecer el cuidado y respeto al medioambiente, sino también por permitir a los negocios ahorrar luz y así incrementar su rentabilidad. El cambio climático ha propiciado que innumerables organizaciones empiecen a reflexionar sobre cómo contribuir a la construcción de un mundo más sostenible a partir de la creación y desarrollo de empresas verdes. En este marco, han surgido dos conceptos que se caracterizan por compartir un mismo objetivo sostenible: la economía circular y los bonos verdes.

¿En qué consiste la economía circular?

La economía circular hace referencia al reciclaje de los recursos empleados con el objetivo de fomentar la eficiencia energética en el seno de las empresas. De esta forma, se minimiza la producción permitiendo ahorrar luz y consumo energético. Uno de los principios de este sistema circular es la adopción de fuentes renovables para la transformación de la energía. Acabar con el uso de combustibles fósiles, reutilizar y reciclar, son los requisitos indispensables para adoptar una economía circular en la empresa y contribuir así a la optimización de la energía.

Los elementos biodegradables pueden volver a la naturaleza, sin embargo, los que no lo son, son dotados de una segunda oportunidad: se reutilizan. En definitiva, lo que la economía circular propone es que el “residuo” se transforme en el “recurso”.

4 beneficios de convertirse en una empresa verde

El cambio climático y la necesidad económica de ahorrar luz en empresas está impulsando en España la proliferación de un tipo de negocio que apuesta por la sostenibilidad: la empresa verde. Estos son algunos beneficios destacables de esta tipología empresarial:

  1. Contribuyen a generar ingresos: los productos del mercado “verde” suelen ser más costosos debido al proceso por el que tienen que pasar para adjudicarse la etiqueta de “verde”. Por ello, los ingresos totales en una empresa verde son más elevados que los de una empresa convencional.
  2. Ayudan a reducir costes: para incrementar la rentabilidad de las compañías, una de las estrategias a llevar a cabo es minimizar al máximo todos los costes asociados a la producción. Es por ello que la implementación del concepto “verde” en una compañía, cuánto mínimo, ayuda a ahorrar luz.
  3. Mejoran la imagen externa de la empresa: tanto es así, que incluso grandes bancos internacionales están pidiendo como requisito para otorgar y tramitar créditos que la empresa cumpla con planes ecológicos. Es el caso, por ejemplo, de Triodos Bank (Holanda).
  4. Crean nuevos nichos: contribuir al respeto por el medio ambiente a través de la actividad empresarial es un elemento clave para marcar la diferencia de la competencia. En esta línea, captar nuevos clientes es más sencillo, así como estrechar el vínculo con aquellos que ya tienes.

¿Qué son los bonos verdes?

El mundo de las finanzas ha adoptado un nuevo tipo de inversión: el bono verde. Caracterizados por el objetivo de financiar proyectos medioambientales, los bonos verdes empiezan a adquirir un papel relevante el mercado actual. Los últimos datos reflejan como en 2014, su valor se multiplicó por tres respecto al año anterior. No obstante, en España, este tipo de bonos medioambientales todavía tiene que acabar de establecerse.

Lo cierto es que la concienciación sobre el cuidado del medioambiente está calando fuerte en la sociedad. O al menos, así queda reflejado en el hecho de que la creación y el desarrollo de empresas verdes crezca a un ritmo frenético en España. Porque ahorrar luz y contribuir a la sostenibilidad es ya una realidad gracias, entre otras cosas, a la economía circular y la inversión en bonos verdes que apoyan el cambio hacia una economía eficiente y responsable.

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